
En Santa Catalina llevamos más de 135 años tejiendo frazadas con las dos fibras más nobles de los Andes: la lana de alpaca y la lana de ovino. Ambas abrigan de verdad, pero se sienten y se cuidan distinto. Esta guía te ayuda a decidir.
Lana de alpaca: el máximo abrigo, ligero
La fibra de alpaca es hueca por dentro, así que atrapa el calor sin sumar peso. Es ideal para noches muy frías de sierra o para quien busca una frazada térmica que no “aplaste”. Además es naturalmente hipoalergénica: no tiene lanolina, por lo que suele tolerarse mejor en pieles sensibles.
- Abrigo: muy alto, con poco peso.
- Textura: sedosa, con caída suave.
- Ideal para: climas fríos, dormitorios sin calefacción, pieles sensibles.
Lana de ovino: tradición, cuerpo y precio amable
La lana de ovino es la fibra clásica de la casa. Tiene más cuerpo y “peso reconfortante”, resiste muy bien el uso diario y año tras año. Es la opción más equilibrada entre abrigo, durabilidad y precio.
- Abrigo: alto, con sensación más firme.
- Textura: ligeramente más rústica, muy noble con el tiempo.
- Ideal para: uso diario, camas de niños y adolescentes, primera frazada de invierno.
¿Cómo elegir?
Si priorizas ligereza y suavidad, ve por alpaca. Si priorizas durabilidad y precio, la lana de ovino no te va a fallar. Muchas familias peruanas tienen ambas: la de ovino para el día a día y la de alpaca para los meses más duros.
Todas nuestras frazadas se tejen en el Perú y pasan por control de calidad pieza por pieza. Si tienes dudas con tu caso, escríbenos por WhatsApp y te asesoramos sin compromiso.



