
Pocas frazadas son tan reconocibles como la Frazada Tigre de Santa Catalina. Su estampado de felino sobre fondo cálido se volvió parte del paisaje doméstico peruano: está en la casa de los abuelos, en la del campo y en la primera cama de muchos hogares.
Un diseño que nació para durar
La Tigre se pensó como una frazada de trabajo: pesada, térmica y resistente al uso diario. El estampado no fue solo estético — ayudaba a disimular el desgaste y marcaba una identidad fácil de reconocer en el mercado.
Por qué sigue vigente
Generación tras generación, la Tigre se heredó. Hoy la seguimos tejiendo con la misma construcción robusta, en versiones de lana de ovino y de alpaca, y en medidas que van de 1.5 a 2.5 plazas.
Más que una frazada
Para muchas familias, la Frazada Tigre es un recuerdo tangible: el peso exacto de una noche de invierno en casa. Por eso la cuidamos como lo que es — un clásico peruano hecho para pasar de mano en mano.



