
Una frazada de fibra natural bien cuidada dura décadas. Estas son las recomendaciones que damos en Santa Catalina desde hace generaciones.
1. Lava poco y bien
La lana se ensucia menos de lo que parece: airearla al sol una mañana suele ser suficiente. Cuando toque lavar, hazlo a mano o en ciclo lana, con agua fría o tibia (máximo 30°C) y un jabón neutro. Nada de lejía ni suavizantes fuertes.
2. No la retuerzas
Presiona para sacar el agua, nunca exprimas torciendo. El retorcido rompe la fibra y deforma el tejido.
3. Seca en horizontal y a la sombra
Exténdela sobre una superficie plana, lejos del sol directo y de radiadores. El calor extremo apelmaza la lana.
4. Guárdala que respire
En verano, guárdala limpia y seca dentro de una funda de algodón — nunca en bolsa plástica sellada. Agrega lavanda o cedro para alejar polillas sin químicos.
5. Atiende los enganches a tiempo
Si aparece un hilo suelto, no lo cortes: pásalo al revés con una aguja de lana. Así el tejido no se corre.
Con estos hábitos, tu frazada Santa Catalina va a acompañar a tu familia por muchos inviernos.



